viernes, enero 06, 2006

Middlesex

Según cuenta la antigua leyenda china, un día del año 2640 a.c., la princesa Si Ling Chi estaba sentada a la sombra de una morera cuando en la taza de té le cayó un capullo de gusano de seda. Al intentar sacarlo, observó que el capullo empezaba a desenredarse en el líquido caliente. Dio el extremo a suelto a su doncella y le dijo que echara a andar. La sirvienta llegó al jardín del palacio, cruzó las puertas, salió de la Ciudad Prohibida y se adentró un kilómetro en la campiña antes de que se acabara el hilo del capullo. (En Occidente, esa leyenda se iría transformando poco a poco a lo largo de tres milenios hasta convertirse en la historia de un físico y una manzana. En cualquier caso, el sentido es el mismo: los grandes descubrimientos, ya sea la gravedad o la seda, caen siempre como fruta madura. Y sus autores son gente que se pasa el tiempo holgazaneando debajo de los árboles.)

Jeffrey Eugenides - Middlesex

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