jueves, septiembre 07, 2006

Ismael Serrano - El virus del miedo

Lo amaban, ni más ni menos,
y se sacaba cada mañana las espinas del sueño.
Juraba y maldecía y se enredaba en la alambrada de la mansa rutina.
Vivía como tú o como yo.
Los viernes por la noche iba a buscar a su amor.
Fumaba tranquilo, planeaba la semana y ella le arrancaba el cigarro y lo besaba.
Y un día lo mordió el virus el miedo.
Entendió que las mujeres nunca tienen dueño.
Y temió que ella marchase, que se agotase el manantial sin un por qué.
Venció el miedo y faltó a la última cita,
no descolgó el teléfono que aullaba en la mesilla.
Y el temor a la derrota lo agarrotó como un calambre, sin un por qué.
Duro, intenso y precario... Se enfrentaba cada día al oleaje en el trabajo.
Y una mañana la cobardía lo paralizó en la puerta y no entró a la oficina.
Volvía a despertar y empezaba el periódico como tantos -por detrás.
Vio y sintió la noche del planeta y su desastre,
tuvo miedo y decidió no salir a la calle.
Y ahí lo tienes encerrado en casa,
temblando como un niño, sellando las ventanas,
para no ver, ni escuchar, sentir, notar la vida estallando fuera.
Por miedo a sentir miedo fue a la cama,
como una oruga se escondió y envuelto entre las mantas se durmió,
hizo humo el sueño y se olvidó del mundo por miedo a despertar.
Aún sigue dormido.
Pasaron los inviernos y aún sigue escondido,
esperando que tu abrazo le inocule la vacuna
y elimine el virus del miedo y su locura.

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